Si servir a los demás es la más noble de las tareas humanas, poder hacerlo es un privilegio que no requiere reconocimiento; su mayor y más hermoso premio está en los propios hechos.
Estoy muy emocionado. Es para mí un privilegio recibir la Medalla General Ignacio Zaragoza que me otorga la Honorable Quincuagésima Primera legislatura del Congreso del Estado de Puebla. El Benemérito de la Patria a quien esta medalla celebra es sin duda, el benefactor más excelso de esta ciudad.
La creación de la Fundación Amparo fue concebida al fallecimiento de mi esposa, la señora Amparo Rugarcía. Para lograr este objetivo realicé diversos proyectos con miras a poner en práctica mis ideas.
Por el arreglo histórico que ha efectuado su gobierno con la Banca Mundial y por todos los logros obtenidos en lo que va del sexenio, los patronos de las fundaciones Amparo, Mary Street Jenkins y Universidad de las Américas Puebla, lo felicitan.
Agradezco también mucho a los Consejeros que vinieron de México y a los de Puebla por este inmerecido homenaje. No crean que es por modestia, podría decir como el Presidente Echeverría: no soy modesto ni arrogante, sino todo lo contrario; pero no lo he sido en el Patronato de la Fundación Mary Street Jenkins.
1. Como el problema del empleo y del subempleo preexistente a esta crisis es de por sí tan grande en el país, lo más importante para la implementación de dicho fondo y su exitoso desarrollo es delimitar —ante todo— los medios y el campo de acción que dicho fondo deberá cubrir.
Discurso pronunciado por don Manuel Espinosa Yglesias, presidente y director general de Bancomer, S. A. en la cena ofrecida al señor Presidente de la República licenciado José López Portillo, el 8 de diciembre de 1977.