De Jalisco puede decirse sin ninguna reserva, en los momentos actuales, que es un estado que no se satisface nada más con progresar, sino que ambiciona, y lo ha estado logrando en los últimos años, un ritmo acelerado de crecimiento. En realidad, habiendo un marco institucional favorable en los niveles local y federal, no habría razón para que no lo hiciera.