Desde el campo de acción de la banca privada, ¿qué opina usted de este programa?
El programa de industrialización de Sonora es un esfuerzo alentador, que constituye una prueba más del empuje y del vigor que caracterizan a la gente del norte del país. Dentro del cuadro regional del desarrollo mexicano, Sonora ha sido uno de los estados que han tenido un desempeño más favorable; este hecho es evidente y reconocido ampliamente, por lo que prescindiré de la frialdad de las cifras estadísticas para demostrarlo. Sin embargo, los sonorenses no han quedado satisfechos, y se han empeñado en buscar nuevos cauces, nuevas perspectivas. Hasta la fecha, el crecimiento económico y social del estado ha descansado fundamentalmente en la explotación agropecuaria y en otras de carácter primario. La pretensión del programa consiste en hacer que el desenvolvimiento futuro se apoye principalmente en los procesos de industrialización, con lo que se procurará intensificar el derrame de beneficios a la colectividad sonorense. La inspiración y los objetivos me parecen sólidos, y permítame señor Gobernador extender mi felicitación más calurosa, tanto a usted como a las personas que siguiendo sus orientaciones, contribuyeron a formular estos valiosos documentos. Las instituciones bancarias tienen que acoger con beneplácito esfuerzos de esta índole. Como guardianes del ahorro del público, los organismos de crédito tienen que procurar que el financiamiento bancario se oriente a aquellas actividades y proyectos que tengan las bases y las perspectivas más sólidas. Debido a esto, y en atención a la confianza que el público deposita en ellos, en ocasiones los bancos se ven obligados a rechazar solicitudes de crédito que descansan en proyectos, estudiados insuficientemente o de perspectivas dudosas. La existencia de programas, como el sonorense, ayuda a eliminar estas deficiencias y contribuye a establecer una colaboración feliz entre la empresa y los bancos, con el impacto consiguiente en el progreso general de la nación.