Agradezco muy sinceramente mi designación como Presidente de la Asociación de Banqueros de México. Sé que el cargo entraña responsabilidades de peso, pero reconozco también que constituye un gran privilegio. El prestigio de la Asociación y el entusiasmo de sus miembros ofrecen amplias posibilidades de contribuir al fortalecimiento económico de México y a la consolidación de nuestro sistema bancario. A esta labor procuraré dedicarle en todo momento el mejor de mis esfuerzos.