La economía «de nuestro pobre país no la han sabido manejar». Sí era preciso frenar a los sacadólares, «aunque esa acción se pudo evitar, como se puede seguir evitando». Cuando aplaudieron a Echeverría al anunciar la devaluación de 1976 «estaban aplaudiendo ni más ni menos que a la quiebra del país». Los viajes internacionales de los presidentes y de «sus harto frecuentemente nutridas comitivas» ¿qué nos han dejado?; se pregunta y se señala que en las mejores tiendas del mundo los principales compradores «son políticos mexicanos y esos son los verdaderos sacadólares» e insiste en que la «ignorancia del Presidente López Portillo en materia económica» fue una de las causas para la expropiación de la banca.