Entre los países latinoamericanos de mayor evolución industrial, México es el que más se aproxima a una condición de desarrollo sustancial y persistente de la economía con relativa estabilidad del nivel general de precios. No es el propósito de este ensayo examinar las características y el mecanismo del proceso nacional de desenvolvimiento en fechas recientes, pero conviene citar algunas cifras que pueden resultar ilustrativas. Así, por ejemplo, el producto nacional bruto real aumentó a una tasa anual de 6.3 por ciento en el período 1940-1962 con lo cual la producción por habitante subió a 2,348 pesos a precios de 1962 en el año de 1940 a 4,792 pesos en 1962 1/. Más notable aun es el aumento de eficiencia de la economía: en 1940 la productividad de la mano de obra llegaba a 7,624 pesos de 1962; para 1962 se había elevado ya a 14,710 pesos, lo que representa un ascenso de 93 por ciento. Para ello la capacidad productiva nacional ha aumentado considerablemente, en particular en lo que toca a la planta industrial.