«Estimado señor Juárez»

Como de costumbre, leí con todo detenimiento su columna en la página financiera del Heraldo de México, correspondiente al 22 de los corrientes.
En ella dice usted que los banqueros privados en México, no se portaron como los banqueros peruanos ahora —ante la estatización de la banca— sino que los mexicanos fueron muy miedosos y se echaron para atrás y que inclusive cuando el grupo empresarial quiso ayudarlos, dijeron: «no, no nos ayuden».

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