Archivo MEY: 1966-1970

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Me honra y emociona este acto. Es la ceremonia; es el recinto; son los participantes; son los asistentes. Me entusiasma que el evento tenga lugar en Monterrey, ciudad que se ha convertido en un verdadero símbolo de lo que puede hacer el esfuerzo y el tesón de los mexicanos. Me anima que participen ochocientos de los jóvenes más capacitados del país.

De Jalisco puede decirse sin ninguna reserva, en los momentos actuales, que es un estado que no se satisface nada más con progresar, sino que ambiciona, y lo ha estado logrando en los últimos años, un ritmo acelerado de crecimiento. En realidad, habiendo un marco institucional favorable en los niveles local y federal, no habría razón para que no lo hiciera.

Me complace, por varios motivos, dirigirles la palabra esta noche. Ante todo, porque son jóvenes, con el futuro de la nación mexicana en sus manos. También porque el solo hecho de haberse inscrito en estos cursos los identifica como personas con inquietudes, con aspiraciones, con deseos de saber más para ser más.

Le agradezco, señor Highland, sus palabras de introducción. Agradezco igualmente, esta honrosa invitación. Me halaga que la directiva de este Club de Leones de la Ciudad de México me conceda esta tarde la oportunidad de exponer algunas de mis ideas ante tan distinguida concurrencia.

Esta es una noche de celebración, jóvenes amigos. Festejan su recepción profesional. El día de hoy se les otorga un título; culminan sus muchos años de estudio. Esta noche, frente a muchas de sus personas queridas, coronan con éxito lo que tanto trabajo les ha costado.

La labor que esta desempeñando el Señor Presidente de la República en Centro-América tiene una gran trascendencia. Al estrechar los lazos de amistad que unen a México con esas naciones hermanas, nuestro país esta demostrando la importancia que para nosotros tiene la fraternidad interamericana.

Hay pocas cosas que estimulan tanto como estar entre la juventud. En parte quizás es el recuerdo de años pasados, de aquellas ilusiones que uno se forja cuando joven y que a lo largo de toda la vida se transforman en los motores de nuestra existencia.

El desarrollo económico entraña agudas transformaciones estructurales. México se ha desarrollado aceleradamente en los últimos años y ha soportado, en consecuencia, muchas de esas transformaciones.

Algunas personas han interpretado la reciente mexicanización del sistema bancario de mi país como una medida encaminada a hostilizar a los intereses extranjeros. Esto es un error. La mexicanización bancaria ya estaba prevista en la legislación vigente, si bien en forma atenuada.

Discurso pronunciado por don Manuel Espinosa Yglesias, presidente de la Asociación Nacional de Banqueros, en la XXXII Convención Nacional Bancaria, el 24 de marzo de 1966, en la ciudad de México.

Siguiendo la costumbre que ha tenido el Patronato de la Fundación Mary Street Jenkins de informar al pueblo de México en los aniversarios del fallecimiento de su fundador acerca de la utilización que se hace de los productos del capital y de los principales acontecimientos ocurridos en el año anterior, ahora con motivo del tercero volvemos en este lugar a dar el deta

Es indiscutible que México necesita seguir elevando los niveles de vida de su población y que para ello un mayor desarrollo económico es indispensable. También es indiscutible que el ahorro interno es el medio más adecuado para financiar nuestro crecimiento y que no hay que escatimar esfuerzos para fomentarlo.

La juventud es la edad de las ilusiones, de los grandes proyectos. Ya lo dijo el poeta: «juventud, divino tesoro». Sin embargo, la juventud también es, por decirlo así, cuando se establecen los cimientos del gran edificio de la vida. Es un período en el que hay que tomar decisiones de peso, decisiones que tienen trascendencia durante toda nuestra existencia.

La presencia en esta ocasión del señor Ministro de Hacienda, licenciado Don Antonio Ortiz Mena, del señor Don Rodrigo Gómez, Director del Banco de México, y de Don Agustín Rodríguez, Presidente de la Comisión Nacional Bancaria, engalanan este acto.

Al terminar el año de 1966, creo que el balance final de las empresas del Sistema Bancos de Comercio resultará estimulante para todos los que en ellas laboramos. Los recursos totales de nuestras instituciones en todo el país sumarán probablemente más de 16,000 millones de pesos; a fines de 1965, teníamos apenas unos 13,000 millones.

Los doce meses de 1965 fueron de progreso de acelerado para el Sistema de Comercio. Al terminar el año, los recursos combinados de la instituciones del grupo llegaban a alrededor de $13,000 millones, contra menos de $11,000 millones a fines de 1964.

Es indiscutible que México necesita de la inversión extranjera para acelerar su desarrollo y para que la mayor parte de los mexicanos gocen de las comodidades de la vida moderna; tan es así que el gobierno ha estado constantemente pidiendo dinero prestado al exterior para ese objeto.

Although Mexico’s economy is still backward in many respects, we are catching up face with more developed countries. Consider, for instance, these figures: before 1940, per capita gross national product amounted to less than seventy dollars; in 1966, less than thirty years later, it jumped to about 500 dollars.

México ha avanzado aceleradamente en años recientes y no es siquiera necesario asomarse a las estadísticas para aquilatar este desarrollo.

La colocación de esta primera piedra, más que un principio, es casi un final. Es la culminación de años de estudio para definir objetivos y estructuras de operación de la Universidad de las Américas, para encontrar una localización adecuada, para proyectar y diseñar los edificios, para reclutar el personal docente apropiado.